Diagnóstico de cáncer

Más conocimiento, mejores decisiones.

En los últimos años, el número de casos de cáncer diagnosticados ha aumentado de forma sostenida en Chile y en el mundo. Esto no solo se debe al crecimiento de la población, sino también a una mayor esperanza de vida y al avance de las técnicas de detección precoz, que permiten identificar ciertos tipos de cáncer antes de que presenten síntomas.

Aunque el riesgo de desarrollar cáncer ha aumentado con la edad, la mortalidad por esta enfermedad ha disminuido significativamente en las últimas décadas, gracias a diagnósticos más oportunos, tratamientos más efectivos y un enfoque médico más personalizado.

Pruebas de pesquisa y pruebas diagnósticas

Es importante diferenciar entre las pruebas de pesquisa (también llamadas de detección o screening) y las pruebas diagnósticas.

Las pruebas de pesquisa se aplican en personas aparentemente sanas, pero que podrían pertenecer a un grupo de riesgo, con el objetivo de detectar la enfermedad en una etapa inicial, cuando aún no hay síntomas. En Clínica IRAM promovemos activamente estas instancias, como la:

•Mamografía anual desde los 35 años para detectar cáncer de mama.
•VPH para detectar cáncer de cuello uterino desde los 21 años.
•Antígeno prostático específico (PSA) desde los 45 años, en hombres, para pesquisa de cáncer de próstata.
•Test de sangre oculta en deposiciones, como herramienta de detección temprana de cáncer de colon.

Las pruebas diagnósticas, en cambio, se realizan cuando existe una sospecha concreta de cáncer, ya sea por síntomas o hallazgos previos.

Del estudio clínico al diagnóstico definitivo

El proceso de diagnóstico se inicia con una evaluación médica completa, que incluye antecedentes personales y familiares, junto a un examen físico detallado. Luego, se solicitan exámenes de apoyo diagnóstico, como radiografías, ecografías, escáner (TAC), resonancia magnética (RM) o exámenes de medicina nuclear como el PET-CT, ampliamente utilizado en Clínica IRAM para el estudio y seguimiento de diversos tumores.

Estos exámenes permiten ubicar y dimensionar posibles lesiones, pero no confirman por sí solos la presencia de un cáncer. Para confirmar el diagnóstico, en la mayoría de los casos se requiere una biopsia, es decir, la toma de una muestra del tejido sospechoso, que puede ser sólida (tumoral) o líquida (sangre).

La muestra es analizada por un anatomopatólogo, quien la observa bajo el microscopio y realiza pruebas adicionales para determinar si las células son cancerosas, qué tipo de tumor es y cómo se comporta. El resultado queda registrado en un informe de anatomía patológica, un documento clave que orienta el tratamiento y define los siguientes pasos junto al equipo médico tratante.

En Clínica IRAM, creemos que un diagnóstico claro y oportuno es el primer paso para un tratamiento exitoso. Por eso, combinamos experiencia clínica, tecnología de última generación y un enfoque humano que pone a la persona al centro de cada decisión médica.